Del dicho al hecho

Creear Del dicho al hecho

¿¿Hagamos un alto en la jornada? Un minuto para respirar,…bien. Queríamos compartir una visión que hace años nos viene dando vueltas y su acción trae múltiples beneficios, no sólo para uno, sino para el entorno. Es simple de entender, pero difícil de llevar a la práctica: consecuencia entre el decir y el hacer.

Todos solemos tener una opinión. Actualmente con la cantidad de redes sociales a nuestro alcance, en segundos podemos opinar sobre cualquier tema y hacerlo público. Si observamos detenidamente, encontraremos una gran variedad de opiniones: fuertes críticas, eternas discusiones, respaldo, voces expertas, comentarios sin sentido, chistes, ironías, reflexiones, etc. En este análisis queremos enfocarnos en los comentarios que proponen soluciones e indican lo que se debe hacer en una infinidad de problemáticas.

¿Ha observado este tipo de comentarios?
– “Esto es muy simple, sólo hay que…”
– “¿Hasta cuando? lo único que se debe hacer es…”
– ¡Es lógico! cualquiera podría…”

Es interesante cómo las posibles soluciones de las diferentes voces expertas suenan tan simples, que cualquiera podría accionarlas. La pregunta que nos queda es que si es tan simple, ¿por qué no se gasta el tiempo que se tiene en hacerla?

Muchos argumentan que no son responsables de solucionarlo, pero si fuesen ellos ya lo habrían resuelto.

En las diferentes empresas también se presenta este patrón. Mucho ruido, pocas nueces. Muchas críticas, pero poca acción. Muchos debates para alcanzar la perfección, pero al terminar las instancias de conversación, falta tiempo para llevarlo a acción. Nuevas urgencias surgen cada día y las diferentes propuestas terminan diluyéndose.

Ejercicio recomendado

Inicie su semana como cualquier otra. En caso de que se presente una problemática, antes de opinar observe si la solución que va a proponer:

1) Ya la ha puesto en acción. (Quizá en una menor escala, pero acción a fin de cuentas)
2) Se encuentra actualmente ejecutándola.
3) Podría ponerla en práctica.

Si cumple con los puntos 1 y 2, en vez de exponer la solución, comparta su caso de éxito y su experiencia. Su contribución será mucho más potente.

En caso de encontrarse en el punto 3, le recomendamos que ponga en práctica su posible solución y luego comparta su experiencia con la comunidad. Su aporte será mucho más valioso.

Por el contrario, si no tiene en mente hacerse responsable en ningún nivel de la solución, ¿para qué gastar su tiempo opinando? ¿Qué beneficio cree que obtendrá? Le aseguramos que al día siguiente aparecerá una nueva problemática y se olvidará de su comentario. Sin embargo, ya no contará con el tiempo destinado a este comentario.

¿Ha dimensionado la cantidad de horas que uno invierte en opinar y no en hacer? Tome su calculadora, y revise el número de comentarios que se generan por minuto en cualquier noticia. ¿300? ¿1.000? ¿10.000? ¿Se imagina si esas miles de horas de opiniones fueran acciones enfocadas en soluciones?

Dicen que las redes sociales nos acercan. Estamos totalmente de acuerdo, la pregunta es ¿nos acercan para qué?. De lo que se observa día a día es que abundan las palabras y no las acciones. Abundan los expertos en el decir, pero no en el hacer. Antes de la próxima opinión revise estos sencillos pasos e invierta su tiempo. Al final del día, observará que como dice el dicho: “las palabras se las lleva el viento”.

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