Simplificando la gestión

Creear simplificando la gestión

EEn el ritmo actual cada día aparecen más seguido nuevos modelos de gestión con el objetivo de ayudar a las personas a mejorar su trabajo. El problema es que muchos no llevan ni la mitad del análisis de un modelo, cuando ya escuchan que está obsoleto y que hay un nuevo modelo que asegura ser mejor y vuelta a empezar. En esta oportunidad no vamos a hablar de un modelo de gestión en específico sino que nos gustaría ir a la base de la gestión. Y que mejor que comenzando por analizar su definición, puesto que podemos tener infinitas interpretaciones de una misma palabra. Revisemos:

Gestión: Acción o efecto de gestionar. 🙂

Gestionar: Llevar adelante una iniciativa o un proyecto. Manejar o conducir una situación problemática. Ocuparse de la administración, organización y funcionamiento de una empresa, actividad económica u organismo.

Hemos marcado en rojo las palabras en las que identificamos un patrón y vemos que una gestión sólo se puede entender en la acción y los hechos que generan hacen responsable al gestor (o gerente).

La primera pregunta que nos surge es si sólo la podemos entender en la acción, ¿qué hacemos estudiándola en libros? ¿Qué tipo de respaldo nos entrega si de una u otra forma nos tocará gestionar en la acción y no en el pensamiento?

Muchos argumentarán, que es interesante estudiar los modelos de gestión porque son base para poder estructurar, organizar, priorizar y darle un marco de entendimiento.

Tiempo atrás estábamos alineados con este argumento. Desde nuestra formación ingenieril nos han enseñado múltiples modelos relacionados a la gestión. Pasando por la revolución industrial hasta los últimos modelos del mercado que aseguran que si uno lo pone en práctica al pie de la letra, el resultado debiese ser positivo.

Sin embargo, ¿alguna vez ha ejecutado un modelo que en el papel funcionaba sin problemas y al momento de llevarlo a la práctica ni siquiera estuvo cerca de lo planificado? Dentro de lo que hemos observado es algo que se vive a diario. Todo es para ayer. Nadie tiene tiempo de sentarse a analizar. Entre las áreas no se conversa. Lo urgente se vuelve importante en un minuto y al día siguiente vuelve a tener prioridad cero, entre otros.

La pregunta que podríamos realizar es, ¿por qué el modelo de gestión no funcionó?

Después de muchos razonamientos observamos que en la pregunta está la respuesta. Porque es un modelo. Es una interpretación de la realidad de un momento con ciertas variables. Si es una interpretación de una realidad, quiere decir que si algo cambia en esa realidad, el modelo deja de ser válido o se generan vacíos que no se consideraron.

¿Qué ocurre cuando un modelo de gestión se torna obsoleto? Exacto, se genera un nuevo modelo, indicando que este modelo sí que funciona, porque contempla lo que el mundo está viviendo. ¿Y si este nuevo modelo también se vuelve obsoleto? Correcto, se genera otro modelo más y así sucesivamente.

Podemos pasarnos la vida entera estudiando modelos como verdades estáticas y tratando de llevarlos a la práctica a duras penas sin entender bien lo que estamos haciendo, o podemos hacer algo más. Algo que no se suele hacer porque no hay tiempo. Algo que no podemos hacer aislados. Algo que mucho tiempo atrás era una prioridad: razonar, reflexionar, practicar y volver al primer punto.

¿De qué trata?, es sencillo. Supongamos que nos gusta el modelo de “coaching”, bueno:

  • Razonar: comenzamos por entender las bases de este concepto o modelo, desde cuando que se utiliza y por qué estos últimos años ha tomado más fuerza. Conversamos tranquilamente con nuestros círculos y con personas de diferentes rubros, culturas, géneros y vemos que significa para ellos. Una pista, desde hace muchísimos siglos que se utiliza el maestro/discípulo.
  • Reflexionar: Esta parte es vital, porque debemos relacionar los conceptos, creencias y puntos de vista que se han ido recopilando sobre este concepto. La idea es simplificarlo a tal punto que con las mínimas palabras se pueda expresar todo el significado.
  • Accionar: Momento de la verdad. Una vez que razonamos, analizamos desde múltiples puntos de vista y reflexionamos con el objetivo de simplificar, viene la parte más entretenida que es llevarlo a acción. Si en la acción no es posible entenderlo, es porque nos faltan bases y es necesario volver al primer punto.

¿Qué es lo que se gana con estos sencillos pasos? profundidad. Profundizar a tal nivel de entendimiento, que no importa desde que modelo se intente interpretar una realidad, las bases se suelen mantener, porque son sencillas y estas bases son la que le dan forma al conocimiento. Mientras más se realice este ejercicio, más simple veremos los modelos de gestión, menos condicionados a ellos estaremos y menos problemas tendremos en adaptarnos a los tiempos, recursos y objetivos que  cada gestión requiera.

En resumen, para nosotros la gestión es un arte que sólo es posible entenderla en la acción.

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