Trabajando como equipo

Creear - Trabajo en equipo

¿Qué es un espíritu cultivado? Es el que puede mirar las cosas desde muchos puntos de vista.
– Henri-Frédéric Amiel

¿Existe alguna persona que no tenga un punto de vista?, creemos que no. Es más, sentimos que la sumatoria de puntos de vista es la que permite avanzar, construir y asentar nuevas bases.

¿Es real esta declaración?. De acuerdo al día a día en el que viven muchos equipos de trabajo esto suena utópico. Observamos frecuentemente discusiones por falta de claridad, acusaciones sin base, conflictos innecesarios, obstinación y un mar de malos entendidos, que bien podrían anular cualquier intento de compartir una visión.

La realidad descrita en el párrafo anterior es usualmente el escenario en el que se vive. ¿Es posible cambiar la situación anterior? hemos visto que sí. ¿Y cómo se logra? por lo general no hay una sola forma de realizarlo.
A lo largo del camino hemos identificado patrones que se repiten y que suelen pasar inadvertidos, pero el impacto que genera el modificarlos es de grandes proporciones.

Definiciones v/s Supuestos

Las definiciones están subvaloradas en el trabajo diario, de hecho cada vez nos alejamos más de las buenas definiciones y se prefiere trabajar bajo supuestos. “¿Yo lidero este trabajo?”, “Creo que lo debes enviar mañana”, “Asumo que debe ser un error”, “Esto no debería ser parte de mi trabajo”.

Observamos que hoy es más común creer que se sabe, que saber. Esta forma de trabajar es totalmente individualista y obsoleta. Si se va a trabajar en equipo, que mejor que compartir una visión que TODOS valoren y validen. Desde la simple definición de un horario hasta el definir un objetivo común.

Para construir buenas definiciones comienza por algo tan simple como respetar un punto de vista y no imponer una única verdad. Al escuchar el argumento de cada integrante e incluso observar los condicionantes que pueden estar ocasionando cada forma de ver o pensar, se podrá comprender con mayor claridad y establecer definiciones que todos entiendan, respeten y compartan.

En el momento en que la dinámica sea de construir definiciones con conjunto, cada uno se sentirá partícipe y útil, que derivará en un entendimiento mucho más profundo y claro. No se debe caer en el error de buscar exhaustivamente definiciones perfectas, porque siempre se está sujeto al cambio y es lo que se tratará en los dos puntos siguientes.

Cambios externos

Si se ha seguido el primer paso, será muy frecuente que frente a resultados adversos sea necesario realizar cambios a las definiciones. Los escenarios cambian y estos suele derivar en necesidades de cambios en las definiciones anteriormente trabajadas.

Es de vital importancia que todos sean informados de estos cambios y del por qué se están realizando. Lo que generalmente suele ocurrir es que se realizan cambios a puerta cerrada para evitar ruidos innecesarios o el cambio sólo se notifica a un par de personas y éstas a su vez no lo comunican, sin entender que el mínimo cambio impacta en todos.

Todos los puntos de vista deben estar alineados frente a un cambio. En caso de que esto no ocurra se llevará a un escenario peor que el inicial, impactando en tiempos y generando duplicidad de actividades.

Cambios Internos

Un punto importante a considerar es que nada es estático. Las definiciones pueden estar muy bien desarrolladas, los cambios se informan a tiempo, pero el equipo puede cambiar.

El equipo puede madurar, puede adquirir otros matices, pueden cambiar sus planes y tener otros puntos de vista. ¿Si los puntos de vista cambian, será necesario cambiar las definiciones?, sentimos que sí.

El problema es el miedo a cambiar lo que “en algún momento funcionó”, pero nadie asegura que no cambiar sea lo más recomendable para un futuro. Lo importante es identificar el nivel de conversaciones que se están teniendo y poner sobre la mesa que supuestos y/o definiciones que no ya tienen validez.

Suele ocurrir que para este ejercicio es difícil de encontrar instancias porque por lo general “no hay tiempo” o “hay cosas más importantes”. Sin observar que es este punto en particular el que permitiría mantener un ritmo de aprendizaje y cambio saludable para el equipo.

Al poner foco en estos simples patrones, hemos visto a equipos entrar en círculos virtuosos. Alejar los malos entendidos, diminuir las discusiones sin sentido, crecer en conjunto y trabajar con una mayor fluidez.

Todos hoy reclaman contra la falta de tiempo en el trabajo sin entender que es la orquestación y la perfecta sincronía la que asegura un equilibrio a todos los integrantes.

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